Reporte Official de la XV Legion de Ciudad La Pinta, IV Cohorte
Bajo el mando del Centurio Cassius Maximus Clayus.
Para su Su Santidad, Papa Nicoals XII,
Rex Mundi de todo Nagaloka
Diciembre 11 del Año Tierra 2013
Santisima Santidad,
Nuestras fuerzas fueron a patrullar el conocido Camino de Brindavan a la altura de las Ruinas de Xith Citol, cuando nos encontramos con una chusma de paganos originarios de Castillo Tutatis. Evidentemente, los paganos tenian intencion de arrimarse a nuestras tres santas ciudades por el Camino de Brindavan, seguramente para salvaguarar su pueblo, en grave peligro de extincion, del inevitable despertar de los muertos del Juicio Final de Nuestro Señor Jesucristo.
Los paganos rapidamente sacaron sus espadas y procedieron a atacar, sin mucho chance de dialogo, o rendicion a nuestra unica fe verdadera, por lo que yo imediatamente separe nuestro ejercito en 3 formaciones para flanquear a los barbaros.
La batalla comenzo por el flanco derecho, y nuestros soldados se comprobaron los mejores, rapidamente causando bajas considerables contra los paganos. Pero fue aqui que algo sucedio que no esperabamos: los paganos se echaron a correr, y empezaron a trepar un alcantarillado en el lado oriente del camino. Fue nuestra sorpreza encontrales el pocicion alta sobre nuestras cabezas, y de ahi, llovieron piedras sobre nosotros con sus hondas. Como los barbaros lograron tomar el terreno mas alto antes que nosotros, la persecucion fue mucho mas dificil, y para cuando llegamos a su pocicion, ya habiamos sustentado varias perdidas importantes.
Pero destrozar esta fuerza belica de adoradores del demonio es un asunto sacro para mi, y por esa razon le pedi a mis valientes solados que subieran tras los Galos. Ese fue mi fatal error, y he de pagar por el en el filo de mi propia espada, Su Santidad, pues mi ejercito entero fue destrozado por la lluvia de piedras lanzadas cruelmente de las hondas de los galos. Solo dos hombres quedaron con vida, mi lugarteniente, a quien le he comisionado este reporte que llegue a sus manos, y yo. Claro, mi derrota solo se puede pagar con mi propia vida, y eterno tormento en los fuegos del infierno. Por esa causa, he decidido terminar mi vida al filo de mi propia espada.
Con gran dolor, me despido de usted, Santidad..
Su faillido siriviente,
Centurio Cassius Maximus Clayus.
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