
AS AVENTURAS DE AGUA, HOMBRE LAGARTO
Historias originales por
Robin Kaczmarczyk González y Nandadulal Ruiz Stone
CAPITULO PRIMERO: CIUDAD PALETA
PARTE UNO: El Sueño de Agua
“Nunca hubo un tiempo en el que Yo no existiera, ni tu, ni todos estos reyes: y en el futuro, ninguno de nosotros dejara de existir.” Bhagavad Gita 2:12
El hombre lagarto llamado Agua soñó una visión.
En esa visión, KRSNA el Dios de su padres, el Dios de su infancia, vino a el y le dijo que debería construir un templo en Ciudad Paleta.
Agua despertó en su nido la mañana siguiente y camino al Bosque Paleta a buscar a su mejor amigo, Estego, el dragon azul. El hombre lagarto se dedicaba a la hechicería benévola para ayudar a los residentes de Ciudad Paleta, curando gente, reparando estructuras mágicas, quitando maldiciones y ese tipo de cosas.
Tener al dragon como amigo era el sueño de todo hechicero, pues los dragones son extremadamente mágicos y todos sus desechos, como la piel vieja, garras, asta los cascarones de huevos son muy valiosos en la alquimia. Y hablando de huevos, desde huevos, criados por los sirvientes del Criadero de Ciudad Paleta, receptoría de todos los huevos de todos los seres ovíparos que viven y trabajan en la ciudad, el hombre lagarto y el dragon azul habían formado una inquebrantable amistad basada en su muto gusto por la magia.
Estego estaba volando en circulo lentamente sobre un pequeño riachuelo sin nombre unos diez kilómetros al noreste de Ciudad Paleta, el las profundidades del bosque encantado. Agua y el disfrutaban de un enlace telepático desde hace años, y pues no le costo mucho trabajo al bípedo encontrar a su alado amigo.
“Los Caracoles de Rió ya salieron de sus huevos, Agua” dijo la voz del dragon el la cabeza de su amigo.
Agua volteo para arriba y vio al hermoso dragon descender de las nubes, planeando como lo hacen las águilas. El dragon media ocho metros de largo por cuatro de alto de cola a cabeza. Sus escamas azul claro brillaban como si fueran hechas de agua pura bañada en el sol.
“Soy vegetariano”. Dijo agua, meneando su cabeza, tan similar a la de las iguanas de lado a lado.
“Lo se, amigo, pero deberías probar uno, son casi vegetales”. Dijo el dragon. El rostro del dragon tenía elementos felinos y reptiles al mismo tiempo. Su cuerpo definitivamente mostraba la agilidad y belleza de los grandes gatos, pero sus alas eran todo murciélago. Solo su larga y poderosa cola nos hacia recordar que los dragones son principalmente reptiles.
Por algunos momentos, el dragon y el hombre lagarto se sentaron en silencio, vaciando sus mentes y disfrutando el sonido del rió y el viento. Finalmente, Agua rompió el silencio.
“Anoche soñé con Dios. Lo pude reconocer por su color azul, y sus cuatro brazos que sostienen la caracola, el mazo, la flor de loto y la rueda. En el sueño, caí a sus pies como muerto en temor, pues sabia que se trataba de Dios, y el me dio una mano para levantarme y me dijo: ‘Agua, tu eres mi siervo fiel, y quiero que me construyas un templo en Ciudad Paleta y ahí coloques una estatua que tu mismo vas a hacer de la madera de un roble gigante que va a ser destruido por un rayo’. Y luego vi en mi sueño el templo, que va a estar en la casa abandonada de la vieja enana viuda en la Calle de las Rosas. Y vi también la estatua que voy a construir de la madera de un roble que crece cerca de la entrada de las cuevas de los sátiros”.
“Hari bol!” dijo Estego, enunciando su alegría en la forma normal para seres que adoran a Krsna.
El hombre lagarto y el dragon pasaron el resto del día asoleándose junto al río en silencio. Palabras no se necesitan cuando los corazones están llenos de amor.
Por otra parte, había un cristiano a cargo de la Iglesia Cristiana en Ciudad Paleta, el Reverendo Hans Duckworth quién no era un hombre feliz. Viva con la impresión de haber sido abandonado por Dios en un extraño purgatorio, donde hombres lagarto son la especie, si no única, si la dominante.
Los padres de Hans vivían en la ciudad humana de La Pinta, una de tres metrópolis donde únicamente los humanos son admitidos, y donde la única religión es el Cristianismo. Como todos los humanos cristianos en Nagaloka, Hans se había convencido desde una temprana edad que vivía en el infierno, y que era un alma en pena. Su único alberge en un mundo insensato era la Biblia y su único confort, leerla. Cuando Hans cumplió la edad de matrimonio, decidió en vez convertirse en parte del clero y tomar sus votos de celibato. La Santa Iglesia lo mando a Ciudad Paleta como misionario. Hans estaba en ese entonces inspirado para voltear las almas pecadoras al camino de la verdad. Después de quince años de vivir entre dragones, hombres lagarto y varios otros seres demonicos, Hans estaba cansado. ¿Por que había nacido en el infierno de los dragones? ¿Que trabajo tenia para el Dios en un lugar tan condenado?
Al día siguiente, Agua fue a buscar el roble de su sueño. Lo encontró, caído por un rayo, justo como en el sueño. El roble tenia una altura de cincuenta metros y un anchor de cuatro personas juntadas por las manos. Pero con la ayuda de Estego, que tenia la fuerza de diez elefantes, traer el roble a su nido no fue nada difícil. Una hacha, unas cuantas cuerdas de cáñamo y en poco tiempo, Agua comenzó a trabajar en una gigantesca estatua hecha de un solo bloque de madera quemada por un rayo de tres metros de alto. Las manos maestras del reptiliano no encontraron ninguna dificultad en realizar un trabajo espectacular. Pronto, una bellísima estatua de Visnu con sus cuatro brazos sosteniendo su mazo, caracola, flor de loto y rueda apareció entre la creciente montaña de aserrín. Agua coloreo la gigantesca figura con brillantes pinturas vegetales y la decoro con una serie de joyas preciosas que obtuvo de otros devotos en Ciudad Paleta. La figura de Visnu cobro vida en los corazones de sus seguidores, hombres lagarto, kobolds, enanos, hobbits, elfos y minotauros. Mas de mil devotos de todas las razas llegaron al nido de agua cuando el finalmente estuvo dispuesto a mostrar el “murti” o ídolo sagrado que termino basado en su sueño. Fue ese un momento de gran festejo.
Lo siguiente fue conseguir la casa de la enana viuda. Agua fue a platicar con ella y descubrió que la viuda prefería vivir con su madre en Grumpslandia. Ella también tenia devoción por Dios, y e cedió la casa a Agua para hacer su templo sin pensarlo mucho. Agua, Estego y algunos devotos mas se mudaron ahí para empezar a preparar el espacio para la figura del señor Visnu.
Lo último se trataba de conseguir permiso del Consejo de Ancianos, el gobierno oficial de Ciudad Paleta, para abrir el templo a los devotos y el público en general.
El Consejo se trataba de tres personas solamente, los fundadores originales de la ciudad, todos de más de mil quinientos años de edad, gran sabiduría y terrible poder mágico: el gnomo Jigolanthas, el elfo Xan y el humano Canción de Lluvia.
Agua había escuchado que el gnomo Jigolanthas estaba mucho mas predispuesto a ayudar al los hombres lagarto, las criaturas mas populosas en Ciudad Paleta. Por esa razón, el hombre lagarto se dirigió al gnomo.
Agua fue directamente a la Torre Rosa, la morada de Jigolanthas, y el edificio más grande de la ciudad. Se trataba de un gigantesco edificio color rosa brillante con doce renglones de ventanas ovaladas y un gigantesco penthouse en forma de semilla con cuatro ventanas redondas más grandes que la casa de la enana viuda. Agua no pudo contener sus pensamientos que la torre tenia el especto de un gigantesco pene.
Encontró la torre llena de gnomos. Los diminutivos seres eran tan numerosos que parecía que el momento que Agua entro a la torre, entro mas bien a una aldea de gnomos. Los pequeños seres tenían aspecto humano mas o menos, pero con mucho mas grandes las orejas, barbas y pies. Todos los gnomos, hombres y mujeres, utilizaban un gorro rojo y pointiagudo, y Agua pensó que tal vez ocultaba esa extraña prenda algún órgano sobre sus cabezas que no les gustaba mostrar. Corrían los pequeñines siempre con muchas prisas.
“Perdone usted, donde puedo encontrar al anciano Jigolanthas?” pregunto Agua a un gnomo vestido de soldado. El único que no corría por todos lados, parado, sosteniéndose en pie con una lanza dos veces mas grande que el. aburrido junto a una puerta de alguien que seguramente necesitaba guardias armados.
“Necesita usted hacer una cita, su oficina esta en el décimo piso”. El gnomo se dio cuenta, por la actitud de Agua, que el hombre lagarto nunca había estado antes en la torre, y lo dirigió en la dirección del gran elevador.
El gran elevador funcionaba como tantas otras cosas en Ciudad Paleta con una magia desconocida. Docenas de gnomos y otros seres un poco mas grandes cabían a la vez en la enorme plataforma que subía by bajaba lentamente de piso en piso. Un pequeño barandal separaba a la gente en la plataforma del abismo.
Agua llego al décimo piso donde docenas de gnomos escribían y archivaban miles de pergaminos con contenidos desconocidos que posiblemente serian solamente leídos por ellos mismos, pero aparentemente de vital importancia para los apurados secretarios que los escribían con endemoniado afán.
El consierge del piso, un Ogro demasiado grande para estar entre tantos gnomos, vestido de ejecutivo con corbata y traje de seda apareció pronto al lado de Agua, que para esta ocasión estaba vestido con sus mejores joyas, perlas y rubís y una falda amarilla típica de su raza pero limpia y bastante nueva, unos pana . Ambos parecían fuera de lugar. Sobre su cabeza tenia un hermoso penacho de plumas de pavo real y una guirnalda de flores rosas y amarillas sobre su cuello. Agua se vistió como su deidad en esperanza de impresionar al gran y poderoso gnomo.
“Le puedo ayudar?” dijo el Ogro en una voz demasiado cordial y asta un poco afeminada. Tal vez el gigantesco bruto era gay, y por eso termino trabajando para gnomos.
“Deseo una cita con el anciano Jigolanthas”. Dijo Agua.
“Su secretario personal esta en 22b a la izquierda” dijo el Ogro.
Agua cruzo un laberinto de oficinas hasta llegar a la 22b. La puerta blanca y hermosísimamente tallada con un paisaje de las historias de Nagaloka, similar a todas las puertas del hermosísimo y lujoso edificio de los gnomos tenia un cartel con letras grandes que decía: Luz de Sol, Secretaria de Jigolanthas.
Agua entro.
Un ser femenino, bellísimo, alado y vestida en una larga túnica blanca, estaba sentada detrás de un gigantesco escritorio con una sola bola de cristal y nada más. La oficina estaba decorada al estilo de la antigua Roma en el planeta tierra. Todo en mármol tallado con mucha luz y muchas cortinas púrpuras.
“Buenas tardes caballero largarto, en que le puede ayudar Luz de Sol?” la voz de el ser tenia la apariencia de campanitas de vidrio y harpas.
Agua no pudo más que enamorarse de Luz de Sol. El había escuchado hablar de “Ángeles” pero nunca había visto uno personalmente, y el efecto era irresistible. Lastima que ella tenia el rostro chato y simio de los humanos! Agua se pregunto como un gnomo dedicado a las aventuras y hechicería pudo convencer a un ser, supuestamente casi omnipotente de trabajar como su secretaria personal, y el hecho de que un ángel trabajaba para Jigolanthas confirmo que el gnomo era un ser extraordinario.
“Dios me dio un sueño de construir un templo para el en Ciudad Paleta, y quería el permiso del anciano Jigolanthas”. Agua sintió que su propia voz era ruda y brutal comparada con la voz de Luz de Sol.
“Sea tan amable de pasar a verlo personalmente. No es algo que puedo ayudarle yo. Esta descansando en su aposento en el penthouse.” Dijo el ángel.
Agua le dio las gracias y regreso al elevador. Pronto, la plataforma llego asta el ultimo piso, el Penthouse.
Nada pudo haber preparado a agua para la belleza del penthouse. Las paredes parecían hechas de rubís. La alfombra era de delicioso pasto fresco, cortadito y cuidado a la perfección. Agua podía ver toda Ciudad Paleta, y varios miles de kilómetros a la redonda. Se trataba de un jardín, perfecto y perfectamente calmante. Un jardín en el cielo con paredes transparentes.
Ninfas, totalmente desnudas, y de una belleza particularmente especular disfrutaban alrededor de una fuente de agua tibia. Rodeaban a un pequeñísimo hombrecito con una larga barba blanca, un sombrero puntiagudo más grande que el mismo y una pipa de la cual salía el mejor olor del universo, una combinación de ganga, tabaco dulce y alguna especie desconocida.
Jigolanthas noto inmediatamente el nuevo ingresado a su paraíso privado.
“Hola” dijo cordialmente.
“Hola” dijo Agua.
“Quien eres y en que puedo ayudarte?”.
“Mi nombre es Agua y soy un vaisnava. Dios me dio un sueño de construir un ídolo y ponerlo en un templo en Ciudad Paleta, y vine a pedir su permiso”. Agua no estaba muy seguro por que nombre tenia que llamar a Jigolanthas.
“Hay muchos dioses, y muchos ídolos en Ciudad Paleta, amigo. Cual es el tuyo?” pregunto Jigolanthas.
“Krsna”. Respondió Agua.
“Yo no me opongo a que le pongas un templo a Krsna, pero primero pídele permiso a los demás templos para asegurarnos que no hay alguien que se oponga a tu dios y por esa causa disturbe la paz de Ciudad Paleta. Hay un precedente para mi decisión, hace algunos cientos de años, un joven elfo negro quiso poner un templo a Lolth, la Diosa de las Telarañas del infierno. Cuando los adoradores de los Dioses enemigos de Lolth, como Silvanos se enteraron, se unieron con el Templo de Lolth una gran batalla estallo entre los diferentes templos. Varias cientos de personas murieron y diez edificios fueron destruidos. No puedo permitir que algo así suceda nuevamente!”. Dijo Jigolanthas.
“Pero hay cientos de templos en Ciudad Paleta, señor..” dijo Agua, pensando que le seria imposible conseguir que todos aceptaran.
“Con doce será suficiente. Pero si uno de los doce no esta de acuerdo, no podré conceder tu deseo”. Dijo Jigolanthas.
“Así será, señor”. Acepto Agua.
Agua le dio las gracias al gnomo y regreso a su casa. Ahí, le contó a Estego todo lo acontecido y el próximo día, salio temprano para ir de templo en templo consiguiendo permiso para abrir el templo.
Agua tomo un templo por día. Empezó por el templo Naga y siguió día tras día visitando templos y consiguiendo permiso para abrir el suyo, discutiendo con los varios Sumos Sacerdotes sobre temas de gran interés filosófico. Agua había conseguido ya once permisos incluyendo los templos Azteca, Nórdico, Japonés, y otros, pero cuando fue al Templo Cristiano sus planes se derrumbaron.
Hans Duckworth acepto hablar con el hombre lagarto por que los hombres lagarto representaban más del 40% de todos los habitantes demonicos de Ciudad Paleta, y causarles enemistad no permitiéndoles entrar a conversar seria un grave error.
El momento que Hans vio la piel escamosa de Agua sentado tan cerca de el altar para Jesucristo, se arrepintió de su decisión inmediatamente. Uno de los hijos de Satanás había entrado en el santuario de Dios con permiso de Hans. Seguramente nada bueno podría salir de eso.
Cuando Agua le pidió permiso para construir su templo, Hans declino.
Hans había estudiado la historia del planeta tierra a fondo, y comprendió que lo último que necesitaba aquí en este extraño infierno llamado Nagaloka eran más rivales para las almas de los incautos tan difíciles de rescatar.
En la tierra, los idolatras hindúes habían adorado dioses paganos con muchos brazos durante siglos en la tierra. La religión había convertido muchos cristianos en Europa, América y claro esta, el Oriente. Gurus y charlatanes lograron impregnar la cultura occidental con extrañas costumbres como la yoga y el budismo. Eso causo una declina en los valores cristianos que fundaron las grandes ciudades de el occidente y también permitieron el crecimiento de la confusión y la irreligión en lugares donde la fe en Jesús ya había conquistado los corazones de la gente.
Permitir que este demonio construyera su templo para venerar dioses Hindúes en un lugar donde todo tipo de dioses paganos ya eran venerados simplemente causaría que más miembros de su propio rebaño se pudieran confundir y perder el camino. Negarle el permiso al demonio seria una victoria para el verdadero Dios de los hombres.
Hans devasto Agua con su negativa actitud.
Agua regreso con Jigolanthas pidiendo nuevamente ayuda de el.
Jigolanthas sugirió que Agua podría contestar contra los cristianos y retarlos en “La Arena”, donde todo tipo de batallas ocurren para resolver problemas entre los ciudadanos de Ciudad Paleta.
La gigantesca Arena de Ciudad Paleta, fue construida después de las Tres Torres, antes que cualquier otro edificio gubernamental, como las barracas, el hospital general, la escuela de brujos y hechiceros y la incubadora. La Arena fue construida cuando Xan, Canción de Lluvia y Jigolanthas llegaron al Bosque Paleta y fundaron la ciudad, mostrándole a los nomadicos y medio salvajes hombres lagarto los beneficios de la vida en ciudades. Originalmente, fue construida para juegos gladiatoria les, una vieja costumbre de la vida pasada de “los tres acianos” como se conocía al elfo, gnomo y humano. Cuando la popularidad de “La Arena” empezó a crecer, también crecieron sus propósitos. Se convirtió en un lugar para ejecutar prisioneros, juegos de pelota, circos, obras de teatro, conciertos, fiestas, elecciones para puestos gubernamentales y muchas otras cosas. En los dos mil años de la historia de Ciudad Paleta, la Arena creció de unas cuantas butacas de madera con un techito de piel a un estadio gigantesco de mármol, piedra, concreto con asientos para mas de 20,000 visitantes, cuatro restaurantes, una enfermería, docenas de puestos que venden souvenirs y su propio periódico. En total, mas de 2,000 personas trabajan en la Arena, hacinándola, después del ejército, el lugar donde hay mas empleados en toda la ciudad.
Cualquier ciudadano podía retar a cualquier otro ciudadano a pelear y resolver sus problemas en la Arena. Las peleas generalmente significaban la muerte para el perdedor, pero el retador victorioso podría también perdonar su adversario.
Claro esta, Agua no quiso pelear en la Arena pues eso rompería su voto de no violencia.
Por su propia parte, Hans no perdió ningún tiempo, fue directamente al bar “El Paladín Negro”, donde guerreros a la venta solicitaban sus servicios por un precio, y contrato un minotauro como campeón. Por 500 monedas de oro, el gigantesco guerrero bovino pelearía en la Arena por la causa de Hans. Como Hans consideraba los minotauros demonios, igual que a los hombres lagarto, elfos y gnomos, Hans no vio ningún conflicto en dejar un monstruo matar a otro en un país de monstruos. 500 monedas de oro representaban una pequeña fortuna. Una moneda de oro representaba suficiente dinero para que una persona humilde viviera un año entero. Pero el minotauro venia altamente recomendado, y Hans acudió a los obispos de La Niña, La Pinta y La Santa Maria para que lo ayudaran en el proyecto. Las tres ciudades humanas, que tenían su propio Papa, controlaban riquezas enormes, y ayudar a una iglesia lejana en una ciudad no humana con esa riqueza no fue nada nuevo para ellos.
El minotauro fue a visitar a Agua en el templo de Krsna, que todavía no era más que la residencia de Agua y Estego, aun que docenas de devotos de Krsna visitaban el murti diariamente para traer flores y incienso. Agua no pudo decirles que no podían hacer eso, y Jigolanthas decidió mirar por otro lado. Esto enfureció a los cristianos, que consideraron eso como un reto a las leyes de la ciudad. El minotauro se consideraba a si mismo un adorador de Zeus, uno de los muchos dioses de la ciudad que tenían la bendición del Consejo de Ancianos, y pues, pelear contra devotos de Krsna no posaba ningún problema para el.
“Eres Agua?” dijo el gigante, parado en la puerta de la casita para hecha para enanos. La puerta le llegaba al pecho.
“Si”. Dijo el incrédulo hombre lagarto, no muy seguro sobre este nuevo visitante vestido en el atuendo de un guerrero, mayas y chaleco de armadura de anillos de hierro, espada corta y escudo grande típico de las legiones romanas en el planeta tierra, con el trueno de Zeus prominentemente mostrando. Con sus enormes cuernos, no tenía necedad de un casco.
“He venido a retarte a un duelo a muerte a favor de Hans Duckworth por el derecho de nunca construir un templo a Krsna en Ciudad Paleta”. Dijo el mercenario. Y luego le otorgo una invitación formal al duelo escrita con el encabezado de “La Iglesia Cristiana de Ciudad Paleta”.
“Tienes tres días para responder o tu derecho será para siempre negado”. Dijo el minotauro, haciendo humo salir de su nariz.
“He tomado un voto de Ahimsa, la no violencia, no puedo acceder a tu reto”. Dijo Agua, nervioso.
“Si no aceptas el reto en la arena, tu derecho construir tu templo será negado”. Dijo el minotauro. Cuando el vacuno vio al reptil, casi se arrepintió del trabajo, pues la criatura parecía un debilucho. Su juventud y inocencia era evidente. Matarlo en la Arena seria demasiado fácil y un poco triste. Al minotauro le gustaba una pelea pareja.
“Entonces tengo que aceptar el reto”. Dijo Agua. Adrenalina corría por sus venas.
“Nos vemos en tres días en la Arena” dijo el Minotauro. “Mi nombre es Jen! Es mi gusto conocerte. Quiero que sepas que matarte no es asunto personal.”
“Tres días no es suficiente tiempo. Necesito rezar para saber que hacer. Por favor dame dos semanas para aceptar tu reto”. Dijo Agua, desesperado.
“Muy bien, Agua, hombre lagarto. Pareces alguien honorable. Te doy dos semanas. Nos vemos en la Arena! Adiós.” dijo Jen, confidente que la victoria seria suya.
PARTE DOS: El Vaticano
“En el bando opuesto, tanto el Señor Krsna como Arjona, que se encontraban en una gran cuadriga tirada por caballos blancos, hicieron sonar sus caracolas transcendentales”. Gita 1:14.
En el entretanto, Agua fue con otro amigo Naga, el sacerdote Pthiss, encargado del templo del dios Egipcio Set para pedir ayuda. El templo de Set tenia la forma de una gran pirámide en el centro de la ciudad, en medio de un montón de residencias más bien humildes. Nagas, hombres escorpión y algunos humanos de ascendencia egipcia siempre visitaban el templo cuando en Ciudad Paleta.
Pthiss fue el primero en conceder el derecho de un templo para Krsna a Agua. El Naga, comúnmente conocido como “hombre serpiente” era amigo de Estego y Agua desde hace años.
Cuando vio a Agua en un estado de alarma y pánico en la puerta de su templo, invito al desdichado a tomar el te (seguramente uno con algún remedio calmante) en su oficina. Se sentaron en unos colchones demasiado bajos y aguados para Agua, pero excelentes para el cuerpo serpentino de Pthiss. Pthiss tenia cuerpo de serpiente de la cintura para abajo y cuerpo de humano de la cintura para arriba. Su rostro era el rostro de una coralillo, negro, anaranjado y rojo.
Un goblin sirviente les trajo una bandeja con tasas de porcelana finas y te de leche de cabra. Pthiss añadió un poco de polvo de opio al te de Agua de un frasquito en su mesa. A los Naga les gustaba su opio!
“Explícame pues tu problema con los cristianos”. Dijo Pthiss en el lenguaje de los reptiles.
“El sacerdote humano Hans Duckworth me ha rechazado el derecho a construir un templo, y sin su permiso, el anciano Jigolanthas no permitirá que lo haga tampoco. Regrese con Jigolanthas para pedirle alguna otra manera, y me dijo que solamente en la Arena podríamos resolver el asunto, pero yo tome un voto de ahimsa desde chico y pues, no puedo matar a nadie. Ni una mosca. Pero para complicar mas las cosas, Duckworth mando un gigantesco mercenario de raza minotauro llamado Jen para retarme en la arena, y ahora tengo solo dos semanas para resolver el problema”. Agua estaba mas acostumbrado a hablar en el lenguaje común de Ciudad Paleta, el castellano. El opio empezó a trabajar en su sistema nervioso, calmándole bastante.
“Consigue un campeón para luchar contra el minotauro. Muchos seres en Ciudad Paleta disfrutan la batalla en la Arena, como los Ogros y Rakshashas.” El Naga también cambio al castellano por respeto a su visita.
“Contratar un campeón seria aceptar la violencia como una solución valida a mis problemas, y no puedo hacerlo.” Agua tomo otro sorbo de su te.
“¿Por que no desea Duckworth permitir tu templo?”
“La veneración de Krsna es popular entre los humanos. Por ejemplo, el lejano Rasalandia, el reino vaisnava de los minotauros, Krsna es mucho mas popular que Jesús Cristo, y hay mas humanos vaisnavas que cristianos. Hans tiene miedo que mi templo le haga competencia al suyo por las almas de los humanos en Ciudad Paleta. Me dijo que lo ultimo que necesitaba era otro templo para competir por las almas caídas de los seres humanos”. Agua le explico a su amigo.
“¿Qué sabes de Jesús?” dijo el hombre serpiente.
“Mi propio Guru, me dijo que Jesús fue una de las encarnaciones de Krsna en el planeta tierra hace como dos mil años”. Dijo Agua.
“Pero lo importante no es lo que tu crees, pero lo que cree Duckworth”. Dijo el Naga.
“Hans me dijo que el y todos los otros humanos en Nagaloka murieron en la tierra y nacieron aquí, en el infierno. El cree que Nagaloka es el infierno, Pthiss. Están locos! ” Dijo Agua.
“¿Hans cree que esta en el infierno?” esta revelación sorprendió tanto al Naga que en ves de llamar al humano por su apellido, lo llamo por su nombre propio. “Esta revelación confirma una de mis teorías sobre el cristianismo en Nagaloka. Yo sospechaba algo similar, pero nunca tube la coacción de platicar con un cristiano. Cuando me ven, se cruzan, y empiezan a rezar.”
“Así es. Aparentemente, el las ciudades humanas de donde viene Hans, los humanos ahí son convencidos de nacimiento que han nacido en el infierno por sus pecados cometidos en la tierra. Ellos creen que Nagaloka es el infierno por que los dueños de Nagaloka son ustedes los Nagas y no los humanos, y específicamente, no Jesús”. Agua había platicado bastante con Hans sobre la filosofía de no permitir un templo vaisnava en Ciudad Paleta. El pobre hombre lagarto no tenía la capacidad intelectual para convencer al humano de sus errores. Peor, los obispos de las ciudades humanas al este nunca permitirían que Hans ayudara al reptiliano. Hans seria excomunicado si fuera ese el caso.
“Eso explica mucho. Si los cristianos en Nagaloka creen que este es el infierno, seguramente consideran a los dioses de Nagaloka como Kukulkan y Set demonios. Ese es su error. Si tan solo platicaran con Set, se darían cuenta que es un ser perfectamente razonable y justo”. Dijo el Naga.
“¿Tu conoces a Set personalmente, Pthiss?” fue el turno de Agua de estar sorprendido.
“Set es mi intimo amigo. Soy el Sacerdote principal de su templo aquí ¿no?”. Las serpientes no pueden sonreír, pero seguramente Pthiss lo estaba haciendo en ese momento.
“¿Por qué nunca lo he visto por aquí?” pregunto Agua.
“Los Dioses solo se presentan a sus fieles, Agua. Tu dios es Krsna, y se presento contigo en un sueño. Tal ves si logras construir su templo aquí en Ciudad Paleta, lo conocerás personalmente algún día, pero Set no tiene nada que ver contigo”. Pthiss había sido visitado por set en 11 ocasiones, y cada una fue milagrosa y profundamente importante para el joven Naga.
Pthiss y Agua tomaron mucho mas te, y platicaron sobre dioses y humanos y hombres lagarto y minotauros. Pronto les dio hambre y Pthiss invito a su amigo a cenar. Unos goblins que servían a Pthiss trajeron una ensalada de frutas para Agua y un pollo vivo para Pthiss. Los goblins tenían la baja inteligencia de su especie, pero Pthiss les había quitado el mal carácter.
Durante la cena, Pthiss le explico a Agua que el conflicto con los cristianos solo podía resolverse en el planeta Tierra: El planeta de origen de los cristianos, un mundo lejano y extraño donde un joven sacerdote llamado Jesús Cristo había caminado y predicado hace mas de dos mil años.
Pthiss tenia un espejo mágico que podía llevarlo a cualquier mundo, y invito a Agua a regresar en la mañana para ir a la Tierra y enfrentar al Máximo Sacerdote de los Cristianos, un humano llamado Ratzinger, renombrado Benedicto por su fe. Tal vez si los cristianos de la tierra pudieran ver que Nagaloka no era el infierno, los cristianos de Nagaloka podrían vivir en paz con el resto de los seres que compartían el mundo.
Pthiss no conocía mucho de la Tierra y sus horrores. Conocía su historia, si, pues Pthiss era un lector voraz. Había leído en algún texto de alguno de los interminables interdimencionales viajero Naga que habían visitado la Tierra que la guarida del villano Ratzinger, un hechicero de poderes inconcebibles se llamaba “Vaticano” y supuestamente, es un lugar donde ocurren horribles torturas a hombres lagarto y naga. Los humanos en el “Vaticano” consideraban las razas reptiles del universo demonios. Típico de un mundo donde los humanos dominaban.
En el afán de terminar el bélico conflicto entre humanos y reptiles, Agua acepto ir con Pthiss al Vaticano en el planeta Tierra.
Esa noche, Agua rezo a Krsna para que iluminara su camino. Pero Krsna se mantuvo silencioso. Agua razono que la falta de respuesta simplemente significaba que Agua estaba en el buen camino. Se despidió de Estego y le dejo algunos menesteres del templo que todavía no era templo. Luego salio caminando al templo de Set.
Pthiss lo encontró en la puerta del templo. Después de un breve desayuno donde planearon como platicar y exactamente que decir para detener el conflicto en Nagaloka con Benedicto, el Rey de los cristianos, Pthiss agarro un viejo bastón y dirigió a su amigo por un laberinto subterráneo bajo la pirámide.
“¿Ese bastón es mágico?” Pregunto Agua. “¿Tal vez es un arma?”.
“Solo lo uso en lugares peligrosos. El Vaticano es un lugar lleno de peligro para nosotros, Agua”. Respondió Pthiss arrastrándose por los túneles.
Al final de un túnel largísimo y serpentino como el cuerpo de Pthiss había una recamara grande con unos altares a otros dioses en la fe Setiana. Se trataba de los “enemigos” de Set: Horus, Isis y Osiris. Las estatuas eran gigantescas y construidas en oro puro. Agua pensó que era raro que todos los dioses de los Nagas y hombres lagarto tenían rostros humanos, pero como estos dioses tenían coronas en forma de serpientes, tal vez no era tan raro después de todo.
Ahí, el hombre serpiente abrió una puerta secreta detrás del altar a Osiris que dio a un pequeño cuarto de cuatro metros por cuatro metros sin ventanas. El cuarto no tenia decoración alguna excepto por un gigantesco espejo en forma de una Cobra de oro enroscada en si misma. De momento, la cabeza de la Cobra tomo vida y hablo en el lenguaje de los reptiles con Pthiss.
“Hola, viejo amigo. Hace tiempo que no me visitas.”
“Hola, espejo. ¿Cómo va la eternidad?” respondió el sacerdote.
“Eterna”. Dijo el espejo “¿Quién es tu amigo y adonde desean ir?”.
“¿Cómo sabes que vamos los dos?” Pregunto Pthiss, con esa sonrisa sin sonrisa de cara de serpiente.
“Porque los dos están aquí, y tu nunca viajas solo.”
Pthiss saco un dibujo de una oficina grande y lujuriosa. Se lo mostró al espejo.
“¿Conoces este lugar?”. El dibujo de Pthiss venia de uno de sus muchos tomos sobre viajes a otros mundos copilados por los Nagas.
“Es la Oficina del Papa en el Vaticano, en Roma, Italia, en el Planeta Tierra del sistema Solar. Esa foto fue tomada en el año tierra 1982”. Respondió el espejo.
“Queremos ir ahí”. Dijo Agua, incapaz de contener su júbilo.
“El dibujo es antiguo. No es de el presente, y necesito algo más exacto para poder llevarlos. Pero conozco el Vaticano íntimamente, pues ya he mandado Nagas ahí anteriormente. Podría ponerles afuera de esa oficina, pero entrar ahí seria problema suyo”. El espejo tenía ciertos limites en su capacidad de taxi interdimencional.
“Muéstranos el lugar, espejo”. Dijo Pthiss.
Momentáneamente, apareció en el espejo una hermosa plaza con cientos de humanos, la mayoría vestidos con sotanas negras entrando y saliendo de un gigantesco edificio de muchas puertas y ventanas.
“El Vaticano”. Dijo el espejo.
“Vamos, ahí, pues”. Dijo Agua.
“Momento! Momento! No tengan tanta prisa! Es un lugar sumamente peligroso para ustedes. No pueden ir vestidos así..”. El espejo dijo, y la imagen en su cara se enfoco en un soldado vestido en un uniforme anaranjado y negro con una gigantesca arma en forma de hacha.
“¿Cómo debemos vestirnos?” pregunto inocentemente Agua. Esto de viajar entre los mundos significaba una nueva aventura.
“Pues, de menos con piel humana, pero si vuestro interés es visitar al Su Santidad Benedicto XVI tendrán que vestirse minimamente de Obispos. No cualquiera puede entrar así como nada y ver al Papa”. Dijo el espejo. “Preferiblemente, algún Obispo conocido por su Santidad para que los guardias de el Vaticano no os pesquen como arañas una mosca”.
No era muy difícil para agua in personar otros seres. En sus clases de hechicería básica con Estego, en la escuela de Brujería y Hechicería de Ciudad Paleta, hechizos de “doppelganger” o imagen reflejada, se consideraban de nivel básico y la mayoría de los jóvenes brujas y hechiceros podían crear un disfraz holográfico perfectamente correcto de casi cualquier ser, Ogro, humano, hombre lagarto o elfo.
El problema mas difícil de resolver en el hechizo de “doppelganger” era el tamaño del disfraz, pues cada especie varia bastante en talla. Un goblin mide menos de un metro. Un Gigante puede medir seis o siete metros. Los Ogros, por ejemplo tienen dos veces el tamaño de los hombres lagarto. Afortunadamente, los hombres lagarto y los humanos tienen la misma talla mas o menos. Y los Naga, aun que son mucho más largos, con sus 2 metros de cola. Lo imperativo era un disfraz que permitiría que los dos reptilianos pudieran visitar con Su Santidad.
Agua y Pthiss observaron varios personajes actuales en varias partes del mundo y finalmente llegaron a escoger sus disfraces: Pthiss encontró un cierto Arzobispo y Agua lo copio con su magia para crear el disfraz del Arzobispo Mexicano Montemayor. Agua luego copio un sacerdote común para hacer el disfraz de su asistente. Los dos reptilianos usaron el espejo mágico como espejo ordinario para mirar sus reflejos y admirar el trabajo de Agua.
Montemayor estaba de vacaciones en Suiza, y no seria demasiado difícil convencer al Papa que su Arzobispo Mexicano tenia un asunto urgente que lo llevaba a Roma. Una vez en frente del Papa, Pthiss regresaría a su forma natural y demandaría al Papa que dejara de atacar la religión Vaisnava con sus agentes en Nagaloka.
Construir los disfraces tomo un par de días. Pero al fin, Agua y Pthiss estaban listos para enfrentar a Benedicto XVI en el vaticano.
Entraron al espejo a las 8:24 de la mañana tiempo Roma, en esperanza que Benedicto llegaría a su oficina a las 8:30 para leer los informes matutinos. Durante los dos días que tomo preparar los disfraces, Pthiss espió un rato las actividades de Su Santidad en el espejo mágico, tratando de generar un plan perfecto para visitarlo a solas.
Cuando finalmente todo estaba listo, el espejo los regreso a la imagen de la plaza y luego a un callejón cerca de la plaza. El espejo les explico que no deberían de ser vistos cuando entraran al planeta Tierra. La entrada habría un pequeño agujero negro en miniatura entre los dos mundos. El efecto del otro lado era algo un poco espectacular y extrañísimo. Durante el tiempo que el pequeño agujero estaba abierto, cualquier ser o objeto podría cruzar de un lado al otro.
Pthiss entro primero al espejo, causando un remolino como de agua en su superficie cuando su cuerpo toco el vidrio. El remolino se aclaro, y Agua pudo ver a Pthiss en el callejón.
Agua siguió a su amigo con un poco menos de ganas. El sentimiento de cruzar el espejo era similar al de estar muy mareado y meterse en un charco de agua helada. El viaje fue instantáneo. Agua cayo un par de metros de su amigo de una distancia como de dos metros cuando el hoyo se abrió en el espacio.
Solo entonces se le ocurrió preguntar: “¿Como regresaremos?”.
“El espejo continuara observando nuestros movimientos y abrirá un portal cuando estemos listos. Es sumamente inteligente y completamente obediente a mis deseos.” Dijo Pthiss con su cara humana.
Pthiss había conseguido un mapa del Vaticano más o menos actual el cual saco de su larga sotana púrpura. Caminaron juntos entre los humanos de la plaza que parecían completamente ignorantes de la naturaleza real de estos dos visitantes.
Entraron al edificio copiando los movimientos de los otros clérigos que entraban y salían sin ser molestados por los guardias. Ahí, Pthiss recordó el camino que mostraba el mapa. Siguieron un largo pasillo, luego dieron vuelta a la izquierda sobre otro pasillo, izquierda de nuevo y luego derecha. Llegaron a una puerta guardada por un guardia uniformado.
El Guardia Suizo se llamaba Johannes. Creció de niño en Gastad, Suiza, hijo de padres fuertemente católicos. Su vida entera se paso entre iglesias, templos, monasterios y finalmente, el ejercito Suizo, donde aprendió como matar. Después de rigurosas pruebas y más entrenamiento, Johannes entro en la afamada guardia Suiza del Papa. El orgullo de sus padres! A sus 32 años de edad se consideraba a si mismo un fiel siervo de Dios.
Pthiss se acerco Johannes y elevo su mano derecha en el saludo típico que había observado en el Vaticano.
“Monseñor, ¿Qué puedo hacer por usted?” dijo Johannes en perfecto español, reconociendo a lo que pensó se trataba de el Arzobispo Montemayor.
“Necesito ver a Su Santidad”. Dijo el Naga.
Es difícil explicar lo que sucedió en ese momento. ¿Tienen los humanos un sexto sentido? ¿Puede un hombre ordinario sentir cuando algo esta mal? ¿Qué hace que algunas veces se nos paren los pelos de la nuca cuando alguien que conocemos poco nos parece “extraño”?
Johannes sintió justamente algo así para Monseñor. Claro, no tenía manera de saber que Monseñor no era Monseñor, sino un reptil disfrazado. Pero algo le mando señales a lo mas profundo de su ser de alarma, alertándole que esta persona no estaba bien.
“Su Santidad pidió no ser molestado”. Johannes estaba tomando un chance muy grande al no obedecer al Arzobispo.
Fue solamente en ese instante que Agua reconoció que estaban en grandes líos.
“El asunto es muy urgente.” Pthiss recobro la cordura mas rápidamente que Agua, tratando de detener la caída libre de su misión.
Dos guardias Suizos adicionales llegaron al pasillo, alertados inmediatamente de un problema tan cerca de Su Santidad, por pequeño que el disturbio aparentaba ser.
Uno de ellos era un rango superior a Johannes y pregunto en un alemán Suizo corto y formal que sucedía a Johannes.
“No sucede nada, Señor, simplemente…” Johannes estaba a punto de dejar entrar a los dos reptilianos cuando el temor de Agua por su predicamento lo delato. Su lengua, cubierta por un hechizo para parecer una lengua humana, dio una lengüetaza extremadamente inhumana pero típico de hombres lagartos asustados.
“¿Qué diablos!?” Johannes no pudo creer sus ojos. Por un instante, el asistente de Monseñor Montemayor parecía tener la lengua de un reptil.
Esta frase, y el terror de la realización total de la situación tan complicada y peligrosa rompieron la concentración de Agua para su hechizo, que estaba en gran parte basado en el mesmerismo.
Los disfraces se esfumaron.
En ese momento, se armo el desmadre total. Los tres guardias Suizos gritaron en horror, llamando la atención de tres mas guardias y una docena de clérigos que empezaron a gritar “Demonios! Diablos! Belcebú!”.
Una vez roto el hechizo, Agua y Pthiss regresaron a sus formas naturales, la de Agua que parecía una iguana con piernas y brazos humanos y la de Pthiss de una serpiente de coralillo con torso humano.
“Es Satanás en persona!” Grito Johannes saco una extraña ballesta miniatura.
Agua no conocía nada de las pistolas, pero Pthiss, el blanco del disparo experto del guardia Suizo, le mostró a su joven amigo rápidamente el horror que puede causar tan violenta invención humana. Cuatro hoyos grandes y sangrientos aparecieron en el torso escamado de Pthiss, y el Naga cayo al suelo, muriendo sin otra palabra.
Los otros guardias sacaron sus propias ballestas miniatura y apuntaron a Agua, que en ese momento empezó a rezar el Maha Mantra, el rezo sagrado de los vaisnavas que dice:
Hare Krsna Hare Krsna Krsna Krsna Hare Hare
Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare
Y instantáneamente, se salvo de muerte segura, desapareciendo en la mareada agua fría del espejo mágico. Un hoyo negro apareció atrás de su espalda.
Esta vez, el choque sorpresa del viaje interdimencional le costo la consciencia al joven hombre lagarto.
Todo se puso oscuro.
Cuando Agua recobro su consciencia, se vio a si mismo en el suelo del cuarto del espejo, junto con el cadáver sangriento de Pthiss sobre el cual lloraba una hermosísima mujer de piel verde cedro.
“¿Qué ha sucedido!?” dijo alarmado el hombre lagarto.
“Lo mataron! Mataron a mi esposo! Los cristianos mataron a mi noble Pthiss!” dijo Saumya, su amada esposa.
PARTE TRES: El Mar de la Serpiente
“Arjona dijo: Mi querido Señor Krsna, veo reunidos en Tu cuerpo todos los semidioses y a diversas otras entidades vivientes. Veo a Brahma sentado en la flor de loto, así como también al Señor Siva, a todos los sabios y a todas las serpientes divinas.” Gita 11:15.
Tres días mas pasaron cumpliendo la primera semana antes que Agua tuviera que defender su fe en la Arena contra Jen, el minotauro mercenario. El Templo de Set ofreció un funeral celebre para su Sumo Sacerdote, y el cuerpo de Pthiss fue momificado propiamente, con todos los rituales para asegurar el paso seguro de su alma en el inframundo.
Saumya asumió la posición de Suma Sacerdotisa del Templo de Set en Ciudad Paleta. Le regalo el maldito espejo mágico a Agua que le costo la vida a su querido marido.
Estego tenía mucha curiosidad sobre ese espejo cuando Agua regreso y lo coloco a un lado de la gigantesca estatua de Krsna que Agua amorosamente había creado de el árbol en su sueño.
“¿Qué piensas hacer?” pregunto Estego a su amigo esa noche.
“No lo se. No quiero pelear en la Arena.” dijo triste Agua.
“Yo podría fácilmente ganarle al minotauro”. Sugirió Estego. Estego no tenía ningún problema con matar. Los dragones de Nagaloka de todos colores (excepto los dragones dorados, los peores pacificstas del planeta) se conocían por su amor a la batalla y especialmente por su amor a la victoria.
Paradójicamente, era muy extraño ver un dragon en la Arena de Ciudad Paleta. Nadie en sus propios cabales estaba dispuesto a enfrentar un dragon maduro en la Arena, y los dragones generalmente no tenían discordia entre ellos mismos, y menos entre seres inferiores. Por todo su amor a la batalla, los dragones de Nagaloka no tenían enemigos. Se consideraban la cima de la pirámide alimenticia. Tendría que ser un ser muy desesperado o loco el que retaba un dragon a pelear.
Mientras tanto, el día siguiente, devotos de Krsna empezaron a llegar a la nueva casa de Agua y Estego pensando que tal vez había un templo nuevo donde podían rezar. Noticias del reto del minotauro llegaron muy lejos, y pronto devotos de otras pequeñas aldeas alrededor de Ciudad Paleta también empezaron a llegar. Cientos de devotos se congregaron en Ciudad Paleta, ansiosos de venerar a su Dios. Los cristianos también empezaron a llegar a la ciudad, pues una batalla entre religiones atraía mucha atención de ambos lados. La batalla entre Agua y el Minotauro se consideraría una batalla de fe, y por lo tanto, una batalla sagrada.
El Consejo de Ancianos, especialmente Jigolanthas, miraron con mas atención el asunto. Los miedos del gnomo de disturbios religiosos en su ciudad estaban empezando a convertirse en algo muy probable. Los hoteles de Ciudad Paleta se llenaron de humanos cristianos de la Niña, la Pinta y la Santa Maria que vinieron a apoyar a su religión. Por su parte, el Reino Vaisnava de Rasalandia mando un grupo de observadores oficiales para anotar la victoria de Agua sobre el minotauro. Lo chistoso del asunto es que Rasalandia tenía un Rey minotauro y la mayoría de los devotos eran minotauros. Se trataba de la primera vez que minotauros estarían porreando por un miembro de otra raza contra uno de la suya propia.
Agua quería permitirles entrar, pero por ley, estaba forzado a mandarlos a rezar en el templo mas cercano, en un pequeño pueblo llamado Beregost, en camino a Grumpslandia, la tierra de los Enanos, varios kilómetros de distancia de Ciudad Paleta. Cada vez que el no permitía un devoto rezar, su corazón se atormentaba. Muchos devotos le preguntaron a Agua si pelearía con el minotauro. Agua les explico a todos que no podría. Todos los devotos se entristecían con estas noticias, pensando que nunca tendría Ciudad Paleta un Templo Vaisnava.
Noticias de el gran evento llegaron asta la lejana tierra llamada Mar de Hielo, donde temibles Gigantes de Hielo Vivian en sus enormes igloos. En todos los pueblos vaisnavas de Nagaloka, figurines del “campeón de Krsna” aparecieron en los hogares de los devotos. Las figuritas eran de Agua con una variedad de letales armas en su mano, mazos, espadas, lanzas y arcos.
Agua llego al momento mas bajo de su existencia. Todos los devotos de su mundo dependían de el en la Arena, y el no podía pelear. Una tristeza enorme nublo mente y azoto su corazón. Pronto, Estego pensó que su amigo moriría de tristeza.
Estego platico esa mañana con una libélula gigante que encontró volando por ahí que le dijo sobre un mercader que vendía soluciones a todos los problemas. Viajaba en una caravana de enanos cerca de el la costa del Mar de Serpiente al sureste de Ciudad Paleta. Cuando Estego le platico a Agua sobre la conversación con la libélula, el hombre lagarto levanto sus ánimos bastante en la idea ir a ver al mercader.
Estego y Agua volaron rápidamente sobre la costa del Mar de Serpiente y dieron con una enorme caravana de dinosaurios. Estego voló mas cerca para apreciar de qué se trataba.
Lo que encontraron fue varios enanos trabajando como pastores de dinosaurios en la enorme caravana. Halal, un mercader de dinosaurios, un enano gordísimo, vestido enteramente de cueros de dinosaurio y con un enorme fémur de Tyranosaruio como bastón les dio la bienvenida. El rotundo líder de la caravana pensó que el dragon y al hombre lagarto venían, seguramente, en búsqueda de algún animal en buena salud para comprar.
“Hola, caballeros! Bienvenidos a la caravana de Halal el gordo. Yo soy Halal, propietario de estas bestias maravillosas.” Dijo el enano, abriendo sus brazos al dragon que descendió del cielo cerca de la caravana pero no tan cerca como para asustar a las bestias.
“Saludos, Halal!” Dijo Estego. “Somos Estego y Agua, y buscamos al mercader que vende soluciones a todos los problemas!”.
Halal rió mucho sobre estas noticias y estaba ahí en poco tiempo para darle la mano al hombre lagarto. El lagarto parecía tener facha de hechicero bien pagado, y un dragon siempre tiene algún monte de oro en su nido. El día se veía muy lucrativo.
“Sois vos el mercader que vende soluciones a todos los problemas, Halal?” Pregunto el ingenuo.
“Pero claro, hombre. Veo que mi reputación me precede! Me habéis encontrado, muchachos. Pero la pena es que ustedes me conocen a mi y yo no a ustedes.. ¿Qué nombres tenéis?”. Halal empezó a frotar sus manos en anticipación del oro que seguramente caería ahí literalmente del cielo.
Satisfecho que había encontrado a la persona indicada, Agua empezó a relatar toda su historia desde el sueño con Krsna. Halal escucho con gran atención, y en medio de la conversación mando pedir “refrescos” para sus nuevos clientes.
Dos enanas preciosas y jóvenes, vestidas con demasiada poca ropa, trajeron dos sillas y una mesita llena de los más fabulosos manjares conocidos por los seres inteligentes de Nagaloka. En lo que concierne alimentación, Halal el mercader de Dinosaurios no tenía miedo de gastar opulentamente.
Claro, Halal no tenia ni la mas remota ida de cómo ayudar al hombre lagarto, pero un cliente es un cliente y Halal logro venderle dos crías de dinosaurio del tamaño de perritos medianos: un estegosaurio y un pato saurio, que cuando llegaran a ser grandes nunca cabrían en la casita de la viuda que pretendía ser un templo de Krsna.
Entender por que Agua saco sus moneditas de oro para comprar dinosaurios cuando en efecto sus problemas no tenían nada que ver con ganado o bestias gigantes es un poco raro. Podríamos culpar la inocencia del hombre lagarto, pues ciertamente Agua pensaba como un niño pequeño en muchas cosas. Podríamos igualmente felicitar la enorme capacidad de Halal para vender su mercancía. Tal vez el asunto tuvo que ver con los ojos enormes y amorosos de el estegosaurio. O simplemente el hecho que Estego tenía como nombre Estego. La verdad es que no importaba. Las bestias le costaron una moneda de oro al hombre lagarto. Parecían bastante amistosas y muy civilizadas. Agua se pregunto si estaban entrenadas en el baño.
Después de una despedida agradable con mas “refrescos” para el camino, Halal y sus dinosaurios continuaron su ruta a Grumpslandia y Estego, Agua y sus nuevas mascotas se vieron forzados buscar un barco para poder regresar a Ciudad Paleta antes de una semana, y así cumplir con el reto del minotauro. El viaje a pie tardaría más de una semana, pero en barco podrían llegar ahí en un día. Esta claro que Estego podría volar, pero no con el peso de dos crías de dinosaurio sobre su espalda.
En la carretera costera entre Grumpslandia y Ciudad Paleta, varias residencias habían asentado cerca las unas de las otras, y pues no fue nada difícil encontrar un hotel cercano con un muelle, y varios barcos anclados ahi con distintas banderas. El hotel estaba hecho de una enorme carabela con un gigantesco hoyo en su costado, el cual en vez de ser arreglado, fue simplemente cubierto con una tela gruesa que tenia un dibujo de un gran caballito de mar arriba del cual estaban las palabras: “Alberge el Caballito de Mar” y bajo esas palabras “Sopa de pescado 2 cobres, cerveza elfica 1 caracol”.
Aquí vale explicar un poco de la economía en Nagaloka. Los humanos, enanos y elfos habían infectado a las muchas otras razas con un valor extraño para una roca bastaste común y no del todo útil: el oro.
Pues, en el mundo de los humanos, ciudades, pueblos, aldeas y pequeñas caravanas nómadas, que significa en toda Nagaloka, por que los humanos pueden encontrarse por todos lados, el oro representa el sistema de valor entre ellos.
Para razas no infectas con tal absurdísimo, es decir, seres inteligentes, como los dragones, las ninfas y los sátiros, valorar unas piedras, no importa que tan bonitas, pareciera una aberración.
Para Agua, que como el resto de los hombres lagarto valoraba frutas, hongos, raíces y plumas, el oro que le daba el Consejo de Ancianos de Ciudad Paleta por sus servicios como hechicero no tenía más valor que algo con lo que Agua podía obtener frutas, hongos, raíces y plumas. Como Agua conseguía esto diariamente en el Bosque Paleta sin costo alguno, su oro se acumulo durante muchos años.
Esto logro que Agua ahorrara una enorme cantidad de monedas de oro, las cuales cargaba por doquier cuando salía en una bolsita simple de tela de cáñamo. Con una monada de oro, uno puede comprar 200 vacas, o un barco, o una casa. En la mayoría de lugares, una moneda de oro puede ser cambiada por 500 cobres. Y 100 caracoles de mar valen un cobre. Pues, Agua podía fácilmente comprar la caravana entera de Halal porque se podría decir que Agua era rico, pero para el tal concepto no tenia valor.
Seguramente Agua y Estego podrían encontrar un barco para alquiler en “El Caballito de Mar”.
Estego tomo forma elfica para poder ingresar al albergue donde seguramente no cabía un dragon. Ataron a las crías de dinosaurio a un árbol fuerte y grande y entraron inconspicuos.
El dueño del “Caballito de Mar” parecía un troll, pero tenia alas de murciélago y la piel verde. Exóticos como el eran comunes. En un mundo donde la magia y la manipulación genética se practican con regularidad, todo tipo de seres únicos pueden aparecer a cada rato. Toma una pizca de murciélago, añade dos partes troll y un poco de lagarto para colorear, y presto: troll alado verde.
Estaba trabajando en colocar varias botellas de vino en un gran gabinete detrás de un bar patrocinado por media docena de seres muy variados. Diez mesas de madera tallada cada una con cuatro sillas estaban llenas de clientes exóticos servidos por cuatro trolls femeninas que parecerían las bellezas más grandes del universo… Para un troll.
“En que les puede ayudar Caballito de Mar”. Dijo el troll con alas.
“Buscamos un barco para alquilar”.
“Pregunten a mis clientes. Hay muchos barcos en mi muelle, y no creo tengan problema con alquilar pasaje. ¿Desean comer?”
Agua y Estego decidieron probar la sopa de algas marinas para Agua y el cordero al horno para Estego. Agua no tomaba bebidas embriagantes, pero Estego tenia buen paladar para la borrachera. Algunos clientes no podían creer un delgado y pequeño elfo azul claro tomando mas cerveza que un enano de sangre roja, pero en Nagaloka sucedían cosas extrañas todo el tiempo.
Al cabo de un rato, una kobold con un parche en el ojo izquierdo y una pata de palo llego a la mesa de los dos amigos.
“Perdonen ustedes, pero me he enterado que buscan pasaje.” dijo la diminutiva reptiliana con escamas amarillas y anaranjadas, meneando la larga cola de lado a lado como un perro feliz. “Me llamo Syamakunda, y soy capitana de La Rosa de Mar la nave mas rápida de los cuatro vientos!”.
La voz de Syamakunda recordaba Agua a la voz de las niñas de la escuela para brujas jóvenes de Ciudad Paleta. Una voz llena de travesura y picardía.
“Queremos regresar a Ciudad Paleta con rapidez.” Dijo Estego, el negociador del par.
“Justo estábamos mis muchachas y yo pensando en visitar Ciudad Paleta. Hace rato que no vamos ahí. ¿Cuánto oro tienen?”.
Agua, en su vida inocente, aislada y ermitaña de hechicero metido todo el tiempo en los laboratorios de magia de la ciudad no entendía nada de piratas y robos en alta mar, pero Estego, siendo dragon, y claro esta, muy viajado por todo Nagaloka reconoció el peligro inminente en divulgar la riqueza de su amigo a la extraña kobold.
“Una sola moneda de oro entre los dos. Más que suficiente para el pasaje, espero yo. Podríamos volar ahí, pero traemos ganado”. Dijo el dragon vestido de elfo.
“Por una moneda de oro los llevo asta Ciudad Kukulkan!” dijo Syamakunda.
“Tenemos prisa.” Dijo Agua.
“Entonces, terminen de comer, permítanme una hora para hacer preparativos y zarparemos al instante… solo hay una cosa. El pago es por adelantado”.
“Pagaremos cuando estemos abordo”. Dijo sabiamente Estego.
Una hora después, Agua, Estego y los dos dinosaurios abordaban la Rosa de Mar. No fue cosa fácil. La Rosa de Mar estaba hecha para kobolds, que tienen la talla de un niño humano de un metro. Es decir, para estego, en forma de elfo, y Agua, el techo estaba bastante corto y tenían que pasar el tiempo adentro del barco o sentados, acostados o agachados. Los dinosaurios bebes fueron a dar en la cubierta, donde los kobolds mantenían sus víveres y agua fresca. Syamakunda compro cuatro grandes bloques de alimento para ganado. Temía que dinosaurios no se comerían todo su barco.
Después de recibir su moneda, la capitana Syamakunda ordeno a su tripulación desatar el barco, alzar el ancla y zarpar. Agua y Estego primero pensar pasar el rato mirando el mar, pero después de ver que tan fácil es marearse en alta mar, prefirieron acomodarse en unas hamacas demasiado pequeñas para ellos. Una de las kobolds, que parecían ser todas mujeres, les ofreció café caliente y biscochos duros. No pudieron comer ni un bocado.
Así pasaron casi toda la mañana, disfrutando el viaje. Esa tarde, cuando el sol empezaba a bajar por el horizonte, un grito aterrorizado de una kobold en el carajo cambio todo eso.
“Serpiente de mar! Serpiente de mar a la vista!”.
Rápidamente, Syamakunda reconoció el peligro. Las serpientes de mar en Nagaloka llegaban a ser muy grandes. Una de las tripulantes le grito:
“¿Qué hacemos, Capitán? Viene derecho hacia nosotras!”
“No podemos escapar! Prepárense para luchar!” ordeno la valiente y diminuta reptiliana. Segundos después, una docena de kobolds agarraron sus armas, arcos, ballestas y lanzas y se el la cubierta para pelear contra una serpiente cien veces mas grande que su barco.
Agua salio de los camarotes y finalmente vio al adversario temible.
Tenía más de cien metros de largo, y su enorme cabeza, del tamaño de un ogro maduro sobresalía unos 30 metros del agua. Es decir, el doble de la altura del barco. Era negra y lustrosa, como el carbón. Sus escamas tenían el tamaño de ruedas de un carruaje. Parecía respirar fuego por su nariz. Lo mas impresionante de todo era una corona de oro puro sobre su cabeza.
Rápidamente empezó a rodear La Rosa de Mar con su cuerpo. Cosa fácil, pues la Rosa de Mar no tenia mas que 20 metros de largo.
“Nos rodea!” dijo una marinera apuntando una ballesta a los ojos del monstruo.
“Dime algo que no se! No disparen! No disparen!” grito Syamakunda, enfurecida. La orden de no disparar salio del hecho que la serpiente traía una corona. Este no se trataba de un simple monstruo de mar, y atacarla podría ser mucho peor.
Y de repente, la enrome cabeza de la serpiente salio del mar, y se puso a unos cuantos metros enfrente de la cabeza diminuta de Syamakunda.
“¿Tu eres la capitana de este barco?” pregunto la serpiente en una voz que sonaba como el mar durante una tormenta.
“¿Quién quiere saber?” dijo valientemente la kobold.
“La dueña de esta aguas. Y alguien que puede hundir tu pequeña lancha con un simple coletazo”. Respondió ferozmente la Serpiente.
“El mar no le pertenece a nadie”. Dijo Syamakunda, desafiando el destino y la corona de la serpiente.
“No sabes que este mar se llama Mar de la Serpiente?”. Dijo la Serpiente con cierta diversión en su voz.
“Seguramente no eres la única Serpiente de Mar en el Mar de la Serpiente. Por que no me dices tu nombre, y que quieres de nosotros, y yo te diré el mió. Es únicamente un asunto de ser civilizados entre nosotros los seres civilizados”. Dijo la Capitana de la Rosa de Mar.
“Esta bien. Me honra tu valor, pequeña kobold. Me llamo Kaliasa, y soy Rey de esta agua. Vine por que sentí la presencia de cierto hombre lagarto en tu barco, y me gustaría platicar con esa criatura!”. Dijo Kaliasa.
“Perdone usted, majestad. Lo hare traer al instante!” Dijo Syamakunda, doblando su cintura en el saludo oficial a la realeza.
Syamakunda rápidamente hizo traer Agua arriba y presento al hombre lagarto con la temible criatura que rodeaba su barquito tal cual un gato rodea un ratón.
“Tu eres Agua, de Ciudad Paleta, y estas aquí por que buscas como hacer un templo para Krsna en dicho lugar. Yo soy una Serpiente Sagrada y devota de Krsna también, y te quiero ayudar a cumplir tu misión.”
Todos los tripulantes respiraron alivio ante estas palabras que resonaban como tambores en el agua. Las Serpientes Sagradas no asesinaban barcos y sus tripulaciones sin buena razón.
“Gracias, Majestad, pero no tengo idea en como puede ayudarme”. Dijo Agua.
“Conozco todo sobre ti, pues puedo leer tu mente y corazón. Entonces déjame ayudarte con esto que voy a decirte, tu templo será el mas grande de Ciudad Paleta, pero primero, se bañara en la sangre de aquellos que se opusieron a el. Tu pena por eso será una corona.” Y después de decir esto, Kaliasa se sumergió bajo las olas para no aparecer de nuevo.
Agua medito bastante sobre el horrible mensaje del Rey Kaliasa. El Templo de Krsna se bañaría en sangre. ¿Y que quiso decir con “tu pena será una corona”?
La Rosa de Mar llego sin incidentes al puerto de Ciudad Paleta esa misma noche. Syamakunda se despidió de Agua y Estego cordialmente, y les dijo que los visitaría en el invierno en su templo, que seguramente podrían lograr edificar pronto. Estego y Agua regresaron a su casa con los dos dino bebes, a los cuales nombraron Pato Patito y Dragon. Podrían los pequeños dinosaurios vivir en la casa con ellos por un par de años, antes que llegaran a crecer a su tamaño normal.
PARTE CUATRO: La Ciudad de los Enanos.
“Dhrtarastradijo: Oh, Sanjaya, ¿Qué hicieron mis hijos y los hijos de Pandu después de reunirse en el lugar de peregrinaje de Kuruksetra con deseos de pelar?” Gita 1:1.
Los esfuerzos por defender el Templo Vaisnava de los Cristianos no fueron fáciles. Solo quedaban dos días mas antes que Agua tuviera que pelear con Jen el minotauro en la Arena.
Le pidió Agua con oraciones a KRSNA que le explicara como vencer al minotauro sin tener que recurrir al combate, el cual fue propuesto por el Consejo de Ancianos. Todo ese día, Agua lloro y lloro por una solución. Esa noche, Krsna llego en otro sueño.
En su sueño, Krsna le explico que la manera de hacerlo seria aliándose con el bélico Rey Enano llamado Grumps, un enano temible en la llamada Tierra de las Sombras, miles de kilómetros de bosques y montañas ingobernables, llenas de criaturas horripilantes y sumamente peligrosas. El enano era el Rey en la vecina ciudad de Grumpslandia, metrópolis rival en tamaño y estatus a Ciudad Paleta.
Por la mañana viajo el joven lagarto a Grumpslandia sobre la espalda de Estego, para buscar una cita con el Rey Enano.
Los enanos son los mejores mineros de todos los mundos, y por eso, todas las residencias de la enorme ciudad estaban hechas de mármol blanco tallado a la perfección. Los enanos tenían una ciudad organizada y coherente, con grandes edificios cuadrados de gran belleza, con pilares, ventanales y fachadas, pero completamente similares en estilo y coloración. La ciudad de los enanos era una ciudad totalmente blanca con bellos techos de teja forjada roja. Las paredes eran todas decoradas con pictogramas de grandes hazañas de los enanos a través del universo. La ciudad hablaba bien de la riqueza de los señores enanos y su dedicación al arte con martillo y cincel. Otro tema importante de Grumpslandia eran las estatuas, extremadamente realistas construidas de oro, plata, y cobre. Todas estaban incrustadas con gemas y joyas preciosas. Claro, tales riquezas expuestas al aire libre necesitaban de una fuerza militar grande y poderosa. Agua espió desde las alturas muchísimos soldados enanos todos armados con una variedad de armas caminando por las calles de Grumpslandia. Sus uniformes estaban hechos de hierro de varios colores, y aparentemente, el color representaba el rango. Civiles enanos y uno que otro extranjero caminaban por las blancas calles, comprando, vendiendo, platicando y viviendo vidas perfectamente ordinarias.
El avistamiento de Estego en los cielos de Grumpslandia causo una alarma entre los enanos.
Muchos apuntaron sus dedos al gran reptil azul con su pequeño amigo verde sobre la espalda. Uno que otro apunto algún arma como un arco o ballesta. Un soldado de rango superior a los demás por las plumas en su casco hizo señas para obligar a Estego y Agua descender en una calle cerca de un entrenamiento militar donde un pelotón practicaba tiro al blanco con ballestas.
Estego, siempre cauteloso, empezó a descender lentamente en el lugar. De un momento a otro, el dragon y el hombre lagarto se vieron rodeados de soldados enanos vestidos en armadura pesada con ballestas apuntadas a ellos.
El oficial de las plumas grandes llego ante ellos.
“¿Qué hacen un dragon y un hombre lagarto sobre los cielos de Grumpslandia?”. Pregunto en un tono muy poco amistoso.
“Busco al Rey Grumps para pedirle un favor”. Dijo Agua sin un poco de temor en su corazón. El que nada esconde, nada teme.
“Los hombres lagarto no buscan favores del Rey Grumps, amigo. Corren de el para salvar sus vidas”. Dijo el oficial. Y de repente, los enanos empezaron a reírse, hiriendo los sentimientos de Agua. Los enanos eran un pueblo agresivo.
“Es un asunto muy importante. Venimos de Ciudad Paleta y no sabia que hay problemas ente los enanos y los hombres lagarto”. Dijo Agua con su típica ingenuidad.
“Vamos, hombre, no hay guerra, y me parece muy interesante en verdad. Un hombre lagarto de Ciudad Paleta en busca de un favor del Rey. Esta bien, amigo, te llevare con el. Seguramente será causa para su diversión. Pero tu dragon mascota tendrá que permanecer aquí con mis soldados. No se permiten dragones en la morada del Rey. ¿Como es que te llamas, extranjero?”. Dijo el enano emplumado.
“Agua. Y no es mi mascota, es mi amigo, y se llama Estego!”. Dijo Agua, mostrando la más pequeña indignación en su voz.
“¿Estas seguro que quieres ir con el?” Pregunto Estego a Agua.
“Si. No te preocupes. No hay nada que temer”. Dijo Agua.
Otra ronda de risa histérica por parte de los soldados enanos. Agua ya estaba fastidiándose con los diminutos barbudos. Criaturas arrogantes estos enanos pensó.
El líder tomo a Agua fuertemente por el brazo y le dio una palmadita amigable en la espalda. “Ven pues, Agua, hombre lagarto de Ciudad Paleta. Vas a conocer al Rey!”.
“¿Cómo te llamas tu?” Pregunto Agua al enano.
“El General Kurgan Hacha Sangrienta, a tu servicio”. Rió el enano, como si su nombre fuera un chiste secreto.
Es Castillo del Rey Grumps fue exactamente lo opuesto que esperaba Agua. En vez de un enorme castillo con gigantescas paredes repletas con gemas preciosas, parecía mas bien una de las residencias más humildes de la ciudad, pequeña y practica.
La única indicación que alguien importante vivía ahí eran dos soldados en armadura dorada con enormes plumas en sus cascos que guardaban la simple puerta de la vivienda.
Agua no aguanto las ganas de preguntar: “¿Ese es el castillo del Rey? No parece lugar apropiado.”
Kurgan respondió: “Nuestro monarca valora ante todo la simplicidad y austeridad. Es dueño de todo lo que ves en esta ciudad, pero prefiere vivir humildemente sin los beneficios de sus riquezas. Te seré honesto, Agua, yo no entiendo esa parte del carácter del Rey. Si fuera Rey yo, tendría el mejor palacio de todo Nagaloka!”.
Uno de los guardias vio al General y su invitado y saludo con el saludo oficial de los enanos, la palma de la mano derecha extendida a la altura de la cara.
“Ave Grumps!”
El General Kurgan regreso el saludo.
“Ave!”
Ambos enanos miraron al reptiliano. Agua levanto débilmente su mano y repitió. “Ave Grumps”.
“Traigo este extranjero de Ciudad Paleta que busca una entrevista con el Rey. ¿Estará ocupado ahora?”. Pregunto Kurgan con bastante autoridad en su voz.
“Acaba de desayunar y esta abierto a entrevistas del publico”. Dijo el otro guardia. “Pasen, por favor”.
Kurgan y Agua entraron la residencia del Rey.
Agua pensó por un instante de estar en la cabañita de la viuda enana. El estilo de decoración era simple y barato. Muebles de madera cómodos, prácticos y fáciles de reproducir. Una chimenea con una cafetera ardiendo. Alfombra bordada de cáñamo, y un goblin que vino para servir a los invitados un poco de café.
Kurgan y Agua se sentaron en unos cómodos sillones en la sala. El bien portado goblin les sirvió café y les aviso que el Rey llegaría en unos minutos. Agua noto por primera vez algo que le destruyo todas las ilusiones de simplicidad de la residencia del Rey: en una gran pared de la sala, varias cabezas decapitadas y colgadas miraban a los invitados con ojos de vidrio acusatorios: un goblin, una bruja de mar, un gigante de hielo, un Tyranosaruio … y un dragon. Trofeos de las batallas del Rey. Agua se sintió muy incomodo en ese lugar, y pensó que tal vez pedir un favor de este asesino seria mucho mas difícil de lo que pensó.
“Veo que te incomodan mis trofeos, extranjero!” dijo el Rey Grumps antes de entrar a la sala. Agua siguió la voz ronca y antigua como las rocas y vio al buen Rey de los enanos por primera vez. Una figura redoblada con la edad, arrugada, y diminuta, pero con la postura de un guerrero. La nariz enorme y roja del Rey estaba llena de pequeñas cicatrices en la piel. Su barba, llena y blanca como la nieve, llegaba a sus rodillas. Pero lo mas impresionante del Rey Grumps fueron sus ojos, azules y penetrantes como cuchillas. El Rey estaba desnudo excepto por unas pantuflas en forma de conejitos.
“Majestad!” Dijo Kurgan y se levanto de su sillón, saludando formalmente. Agua hizo lo mismo.
“¿Que me traes aquí a la hora de mi baño, Kurgan?”. Dijo el Rey con un poco de diversión y picardía en su voz. Entrar a la entrevista desnudo era su forma de hacerle un chiste a su viejo amigo.
“Majestad, me dijeron en la puerta que…”
“Se bien que dijeron esos dos pillos en la puerta, Kurgan. Yo les dije que decir”. La risa del Rey Grumps tenía aire contagioso.
Kurgan tosió incómodamente, tratando de hacer leve la situación. El Rey se rió, agarro una toalla y se cubrió su desnudez..
“Vengan, vengan, vamos a sentarnos y tomar nuestro café juntos. No veo muchos hombres lagarto aquí en mi hogar, y esto es algo que celebrarse. ¿Cómo te llamas, extranjero? ¿En que puede servirte el Rey de los enanos?” El Rey Grumps era completamente distinto do todo lo que Agua imagino. Su cordialidad y jovialidad puso al hombre lagarto en menos ansiedad, pero los terribles trofeos hablaban de una persona capaz de violencia extrema.
Agua prosiguió en contarle al Rey todas sus aventuras, empezando con su primer sueño de Krsna. El Rey escucho con atención cada palabra, interrumpiendo el dialogo unas cuantas veces para hacer preguntas pertinentes sobre los eventos. Al terminar Agua su relato, el Rey Grumps tenía el rostro pensativo y hasta un poco preocupado.
El monarca se levanto de su sillón. “¿Kurgan, puedes venir conmigo un segundo a mi oficina? Agua, amigo.. ¿Nos disculparías un minuto o dos? Tengo un par de preguntas para mi general.” Kurgan y el Rey dejaron a Agua solo con las cabezas por un buen rato.
Al regresar, el Rey tomo amistosamente la mano de Agua.
“Nadie tiene el derecho de decidir por otros que forma puede tener su adoración a Dios. Te voy a ayudar con todo el peso de mi ejército, joven lagarto. Despreocúpate de tu reto en la Arena. Tu y tu dragon son ahora mis invitados en Grumpslandia hasta que se pueda arreglar el asunto de la construcción del templo de Krsna en Ciudad Paleta.” El Rey dijo estas palabras con una voz distinta. La voz de Rey.
Agua no estaba muy seguro de que se trataba todo esto. ¿Cómo exactamente ayudarían los enanos a establecer el templo de Krsna en Ciudad Paleta?
“Kurgan, lleva a Agua y Estego y encuéntrales aposentos adecuados para vivir con nosotros un rato. Tenemos muchas preparaciones que hacer. Sospecho que mi viejo amigo Jigolanthas va a tener la sorpresa de su vida.”
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