El Capitulo Final.
El trabajo de un bardo es contar cuentos. No es un trabajo de reportaje de eventos tal cual fueron, o para eso, un trabajo de historiador sin tono y voz propia. Es un trabajo para un cuenta cuentos, que aun que no reporte toda la verdad tal cual fue, si reporte los eventos en tal tono y calidad que pueda uno apreciar una enseñanza moral o espiritual nueva de dicho reportaje. Y pues, si es un trabajo de horror, como los de Steven King o Clive Barker, o un trabjo de historia como el de Valmiki, o una simple comedia como la de el Quijote de la Mancha, en el fondo, el proposito de escribir del todo las azañas de personajes otros que uno mismo, es que de esas asazañas pueda uno compratir una moraleja.
Y pues, yo Nasrudin, viejaro interdimencional, temporal y espacial, me permito contarles el ultimo capitulo, si es que ahi puede uno contar con finalidad del todo, de las Aventuras de Auga, el Hombre Lagarto, que se convertiria en Rey del Universo. Claro, falta mucho que contar en terminos de los eventos relacionados con la vida de este dichoso ser. De hecho, en exilio voluntario en Ciudad Kaczmarczyk, con su Torre Rosa llena de refugiados del apocalipsis zombi, jugando un peligroso juego de ajedrez por la vida de sus subditos, Agua aun tiene mucho que decir y hacer en su vida, y este relato no tiene mucho que decir sobre tales eventos, que seguramente estaran en su futuro. Pero hay una cluaidad del tiempo que determina la finalidad de las cosas basadas en deciciones de las cuales ya no hay vuelta atras, y por eso, me atrevo a describir estos eventos que voy a relatarles como el "capitulo final" de la historia de las Aventuras de Agua, hombre lagarto.
Lo mas interesante del evento, es que ocurrio antes del sacrificio de los Ocho que permitio el rescate de la Torre Rosa fuera de la desdichada Ciudad Paleta, la cual fue destruida por los mismos dragones que ahi vivian, y que forman todavia parte del ejercito (ahora en exilio) de Ciudad Paleta. Los dragones fueron obligados a reducir la ciudad entera a cenizas para detener los miles de zombis que ahi se animaron. Todo esto es conocido por aquellos que siguen un poco las aventuras de nuestro mundo, pero lo que no saben, es como y por que se detubo la epidemia de muertos vivientes en Nagaloka, y es eso lo que he de contarles.
Este evento ocurrio cuando el Rey Agua aun estaba pensando como resolver la epidemia zombi en CIudad Paleta. Y este evento no tubo nada que ver... Ni con el Rey Agua, ni con Ciudad Paleta.
El evento ocurrio en Rasalandia. Y la protagonista de este evento fue la mismisma MInoreyna, hija del Rey Bagho.
La apocalipsis zombie fue igualmente, o tal vez hasta mas terrible para Rasalandia como para Ciudad Paleta. Despues de los minotauros, los humanos eran los mas numerosos habitantes de la ciudad. Y pues, el cementerio Rasalandia, aun que no tal populado como el de otras ciudades, contaba con miles de muertitos, que en poco tiempo empezaron a salir de sus tumbas a buscar a los hombres y mujeres de la rasa humana para matar.
Nibor fue la primera linea de defensa. El enorme dragon negro, primer ministro y maestro de musica de la Princesa Minoreyna, contaba con miles de soldados, la mayoria de ellos gigantescos minotauros, que el dragon rapidamente desplego a lugares especificos para permitir una intelligente defensa de la ciudad. Las decenas de dragones, considerados "fuerza aerea y artilleria pesada" del ejercito de Rasalandia fueron colocados justo en los lugares indicados para detener la plaga antes que llegara a la ciudad.
Pero no fue suficiente.
Hay que entender que en la mayoria de los mundos habitados por humanos, hay mas humanos muertos que vivos, y cuando los muertos empiezan a salir de sus tumbas, pues es una catastrofe epica y fulminante. Los zombis no se interesaban por los minotauros o los dragones. Su objetivo era su propia especie, los humanos, los cuales fueron secuestrados asta atras de los muros de Rasalandia. Pero la enorme cantidad de muertos vivientes que empezaron a salir del mar haria cualquier defensa imposible por mas de uno o dos dias maximo, y eso al costo de la exterminacion del ejercito de los minotauros.
Nibor sugirio exiliar a los humanos, como muchos otros pueblos ya habian echo, empezando por Ciudad Goblin, Ciudad Ogro y Trollandia. Pero la Princesa MInoreyna consideraba todos sus subditos, de toda rasa y especie sagrados, y los defenderia hasta la muerte. Cuando consulto con sus viejos aliados, el Rey Grumps y el Rey Agua, las sugerencias fueron tan distintas como los dos reyes. El Rey Enano ya habia exiliado a los pocos humanos de su ciudad, algunos a otros planetas, donde seguramente estarian a salvo, la mayoria, a Ciudad Paleta, donde el Rey Agua estaba montando una defensa igualmente condenada al fracaso. El y sus subditos ya habian desertado la mayor parte de la ciudad y ahora se encontraban en terrible peligro de la creciente ola de zombis, atras de los enormes muros de las Tres Torres. Todavia no habia llamado a sus dragones para quemar la ciudad entera. Pero ya no tardaria.
Minoreyna no contaba con muros como los del Rey Agua. Pero tampoco abandoaria a sus humanos solo por ser seres inferiores. Los minotauros de Nagaloka son seres muy nobles, y estan mas que dispuestos a dar la vida por otros seres, como humanos y elfos, aun cuando los consideran seres inferiores. Ademas, los humanos de Rasalandia, casi todos, eran devotos de Krsna, y pues como devotos puros, no podian ser abandonados por una Princesa Vaisnava.
Con su padre, el Rey enfermo, la Princesa, apenas una adolecente, estaba completamente fuera de si. Contaba con Nibor para defender su ciudad de los zombis, pero el dragon no tenia buenas noticias.
- Majestad, ya hemos sostenido fuertes perdidas, docientas trece, hasta el momento, incluyendo cuatro dragones. Tenemos que cambiar la estrategia. Nuestro ejercito no podra contener todos los mertos que salen del mar. Y hay mas muertos que veinen en camino por rumbo del Bosque.- dijo el Dragon, ya herido en dos lugares en batallas recientes contra los inumerables zombis.
-¿Por que esta pasando esto, Nibor?- pregunto la joven becerra.
-Por que... ya no es de importancia.... ¿Que hacer? es la pregunta importante. Pero.... el porque.... sospecho tiene que ver con la extincion de los hombres en nuestro mundo, la cual seguramente esta siendo causada por algun dios. Esto no es trabajo de un ser mortal... - respondio el dragon.
-¿Que puedo hacer?- dijo ella, al borde del llanto.
-No creo que los humanos sobreviviran esta apocalipis, pero es solo para ellos. Los muertos no se preocupan por nosotros los dragones y minotauros.- dijo el dragon, no dispuesto a dejar el tema del exilio humano.
-Nibor, dije que no, y te agradeceria si no continuas incistiendo. Los huamanos siguen siendo mis subditos, y nececitan de mi. No les abandonare.- dijo ella, firme.
-Entonces nuestra ciudad esta condenada. No podremos contenerles por mucho tiempo.- dijo el dragon encorbando los hombros.
Por un largo tiempo, el dragon y la minotauria se miraron el uno al otro sin decir nada. Lectores de mentes como ellos dos no nececitaban mucho para entender la profundidad de un deseo. El deseo de salvar a los humanos no cambiaria en el corazon de la pequeña vacuna. El deseo de servirle no cambiaria jamas en el corazon del enorme dragon negro. Finalmente, una illuminacion llego a la mente de la minotauria.
-Se lo que tengo que hacer. Tu ve y deten los zombis lo mas que puedas. No me molestes con detalles por un rato, pero no abandones a mis humanos a su destino. - ordeno ella.
-¿Y usted, majestad?- pregunto el dragon, listo para obedecer la orden.
-Voy a rezar. Voy a rezar como nunca lo he hecho antes.- dijo.
El dragon inclino su cabeza y salio del plalacio por la enorme ventana que daba al puente peatonal. Las batallas estaban todavia muy lejos del castillo, y la relativa paz del centro de Rasalandia. Extrañamente, habia muchos mas humanos en el centro que de costumbre. MInoreyna tomo algunos minutos para observarlos, por su ventana. Mujeres, niños.. Viejos. Todos los hombres estaban peleando los zombis en algun lugar. Pero aqui en el centro, cerca del castillo, pequeños niños humanos jugaban con becerritos minotaurios como si nada estubiera pasando. Mujeres platicaban, seguro preocupadas por sus esposos en el campo de batalla, y hombres viejos, sentados o parados, miraban con ansias de pelear,
Ademas de los varios heridos que estaban llegando de las batallas alrededor del centro en direccion de la casa del Dr. House o algun otro curandero o hechisero disponible, parecia que nada malo estubiera ocurriendo en el mundo. Pero Minoreyna no era tan ingenua.
Minoreyna, en toda su vida, nunca habia pedido ayuda a Krsna. Se consideraba hacerlo como una falta de protocolo. A Krnsa se le daba amor, servicio, cariño, pero no se le pedian cosas. No estaba ahi para servir los deseos de una minotauria joven y incauta. Pero lo que tenia la pequeña vacuna muy certero es que si fuese ella a pedir ayuda directamente de su divinidad, el Señor del Universo llegaria sin titubear, pues toda su vida habia aprendido que el Señor Krsna se preocupaba por demas de todas las cosas, por sus devotos puros, y Minoreyna se consideraba a si misma como una devota muy pura.
Y pues, se fue al trono de su padre, se arrodillo ante el altar a Radha Krsna que estaba directamente en frente del trono y empezo a sublicar en voz alta..
-Mi Señor Krsna... Por favor, dueño de mi corazon... Hare Krsna Hare Krsna Krsna Krsna Hare Hare Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare...- repitio una y otra vez.
Despues de varias horas de esto, para su enorme sorpreza, abrio los ojos y estaba en frente de ella, en toda su belleza, el Señor Visnu, en su forma de Krsna, con su mazo de oro en una mano y una flor de loto en la otra, y con su enorme corona de oro en la cabeza. La belleza del Señor Krnsa es demaciado potente para mis torpes palabras, pero digamos que es lo mas hermoso que jamas estubo en el palacio de Minoreyna.
-Minoreyna, hija mia, he venido...- dijo en la voz mas dulce del universo.
Minoreyna no pudo mas que llorar, y llorar y llorar.
-Lo que esta pasando aqui es asunto de una de mis encarnaciones propias. Se trata del Señor Jesucristo, que quiere acabar con los seres humanos de Nagaloka con el proposito de comenzar el Juico Final de los hombres en el Planeta Tierra, y ese juicio no puede comenzar sin primero expulzar a los hombres de Nagaloka. - explico el divino Krsna a su devota pura. Y luego añadio -...pero no te apures, se lo que desea tu corazon, y te he de complaser. Tu quieres salvar a los humanos de tu pueblo, y pues, yo...-
En eso, aparecio a unos metros de Krsna y Minoreyna otro ser divino. Esta vez se trataba de un humano joven, sumamente apuesto, pero horriblemente herido, y sin mucho ropaje. Tenia en sus manos y pies horribles heridas, su espalda estaba desgarrada, su costado isquierdo sangraba de un enorme hoyo y en su cabeza estaba colocada una cruel corona de espinas que se enterraban horriblemente en su craneo. A su lado estaba un esqueleto animado con una gigantesca oz y vestido totalmente de blanco. Se trataba de la muerte misma.
Minoreyna se desmayo.
-Krsna, Krsna, Krsna...- dijo Jesus.
-¿Hey J.C. como vaz?- respondio Krsna. -Santisima Muerte, que gusto verte.-
-¿Exactamente por que quieres acabar con mi apocalipsis zombi en este planeta?- pregunto Jesus sonriendo.
Otro ser extraño aparecio en ese momento.. Se trataba de una mujer de pelo y vestido verde con ojos en forma del mundo de Nagaloka. La Madre Tierra.
-Madre Tierra, bienvenida a esta fista.- dijo Krsna, casi riendose.
-Krnsa, no me has respuesto. ¿Por que no quieres que empieze el Juicio Final de los hombres? ¿Que no entiendes que si ayudas a Minoreyna a rescatar a sus humanos de mis zombis, pues no podre comenzar mi trabajo en la tierra y no habra Juicio Final? -
-Jesus, soy Krsna, lo entiendo todo. Pero no puedo dejar que sometas a una devota pura, aun si tengo que detener el Juicio Final del hombre.- respondio Krsna.
En esto, MInoreyna se desperto. Su primer acto fue llamar a sus guardias. Demaciada gente poderosa en su palacio y ella solita. Inmediatamente aparecieron sus dos guaridas principales, un joven dragon azul y un hermoso estegosaurio verde. Pero al ver los Dioses ahi presentes, ambos simplemente se acurrucaron cerca de donde Minoreyna estaba tendida.
-Entonces tendran que pelear.- dijo la Muerte.
-Nada de eso. Krnsa no puede pelar contra si mismo.- dijo la Madre Tierra.
-Pero si que puedo, y lo hago a cada rato. Acuerdense, amigas, que el Señor Siva es un aspecto de mi mismo y el y yo ya hemos peleado antes, causando la destruccion del universo material.- dijo Krsna con humor.
-¿Realmente quieres causar la destruccion del mundo material por algunos humanos fuera de su planeta, Krsna? - pregunto Jesus, no sin un poco de humor el tambien.
-Te propongo algo, Jeusus. Tu puedes llevarte todos los humanos de Nagaloka menos aquellos que se refugien en Rasalandia. Asi, ni tu ni yo tenemos que pelear. Yo personalmente los llevare al Juicio Final cuando llegue ese tiempo.- dijo Krsna.
-Esta bien.. dijo Jesus.
MInoreyna se desmayo nuevamente.
Y ahi, se termino el tiempo. Rasalandia y el palacio de Minoreyna se concentraron tanto en la matrix del tiempo-espacio, que termino todo. Todo, todo.
Pero eso, es una historia para otro tiempo.
Friday, January 10, 2014
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